La emergencia de movimientos sociales de inusitada madurez (algunos de los cuales lanzaron a la presidencia a sectores políticos más o menos progresistas), en el marco de una severa crisis en el corazón del sistema capitalista, constituye una posibilidad de cambio con escasos precedentes para el continente americano. En ese marco las posibilidades y perspectivas de un bloque regional son objeto de análisis para propios y ajenos. Repasamos algunas claves para pensar la América al sur del Río Bravo y analizamos los posibles rumbos de la integración.
Mural "Presencia de América Latina". Casa del Arte, Universidad de Concepción, Chile.
I - Las Dificultades
En su primer discurso como presidente Barack Obama dijo: "El cambio ha llegado a América". Sospechamos sin embargo que no se refería a todo el continente sino sólo a los Estados Unidos. Esta apropiación del nombre por parte de la potencia hegemónica resulta, sin embargo, menos curiosa que su reproducción al sur de la gran frontera, donde es frecuente llamar "americano" a lo estadounidense.
El Río Bravo, que separa a México de Estados Unidos, es actualmente la frontera más importante y más caliente del continente porque, además de dos países, separa, de hecho, dos mundos: el "Primero", rico y desarrollado, del "Tercero", empobrecido y en vías de desarrollo. Hablo de separar y no de delimitar porque el vecino del norte ha tomado numerosas medidas (como crear una fuerza de seguridad fronteriza y construir un doble muro de hormigón con alta tecnología de detección) para evitar que los inmigrantes latinos o "espaldas mojadas" (como llaman a los que cruzan a nado) pasen de su lado.